Sustancia (sobre todo, fármacos) capaz de producir alteraciones funcionales o estructurales del riñón. Las principales son los antibióticos (aminoglucósidos tipo gentamicina, kanamicina, amikacina, tobramicina; cefalosporinas, penicilina y derivados, sulfamidas rifampicina, anfotericida B, tetraciclinas); los analgésicos; los antiinflamatorios; los agentes antineoplásicos, tipo cisplatino-metotrexate-mitomicina C; los hipotensores, como el captopril; los inmunosupresores, como la ciclosporina A y el tacrólimus, etc. Conviene utilizar las dosis correctas o variar el intervalo, especialmente en los pacientes con insuficiencia renal previa.